Esta historia que voy a contar sucedió hace algunos siglos en el antiguo Japón, una tierra en la que aun no existían armas de fuego mientras que en otras tierras se utilizaban potentes cañones para derribar murallas, una tierra donde la espada y el honor jugaban un importante papel...
Una buena mañana, el joven Yoshiki caminaba cabizbajo por el bosque cercano a su aldea mientras por su cabeza rondaban preocupaciones varias. Siguió caminando hasta que a lo lejos divisó una figura sentada bajo la sombra de un grán arbol. Se acercó un poco mas, era el viejo Futoshi, un sabio anciano del pueblo. Futoshi al ver al joven, adivinó enseguida que algo le turbaba y le animó a compartirlo con el, prometiendo ayudarle. Yoshiki nunca habia sabido esconder nada y su cara era como un libro abierto que mostraba sus estados de ánimo, asi que decidió contarle al viejo la grán preocupacion que tenía.
En la aldea, a Yoshiki le miraban mal, porque a diferencia de otros jóvenes de su edad, Yoshiki aun no había tenido éxito en las cacerías, y no había sido capaz de llevar ninguna presa capturada a la aldea, ninguna piel de animal... Los demás jóvenes y no tan jóvenes de la aldea, se reían de Yoshiki por esto, y ponían en duda su honor y su hombría.
El anciano, al escuchar esto, dijo a Yoshiki:
-No debes apesadumbrarte por esto, un hombre no se mide por la cantidad de presas que caze ni por su destreza con el arco. Tu eres un buen muchacho, tu bondad es extrema, siempres estas dispuesto a ayudar a los demás sin recibir nada a cambio...te he estado observando durante dias y tienes un gran espíritu y un buen corazón. Eres una buena persona y ya quisieran muchos de los que de ti se burlan, poseer estas virtudes, deberías sentirte orgulloso.-
Yoshiki agradeció al viejo sus palabras, pero le contestó que en la sociedad en que vivían nadie se fijaba en el tipo de virtudes que pudiera poseer, que jamás sería aceptado en la sociedad si no llevaba una buena presa al pueblo, que estaría destinado a la marginación y se vería obligado a marcharse del pueblo por no poder soportar la deshonrra.
-No es del todo falso lo que dices- Respondió Futoshi- Es una lastima que los hombres solo vean el exterior, cuando lo que realmente nos define como personas es nuestro interior, pero voy a ayudarte, te daré algunos consejos que pueden serte de ayuda para cazar una presa y que te acepte la gente de la aldea.-
Yoshiki se sentó a escuchar las palabras del anciano.
-En primer lugar siempre tienes que conservar la calma cuando acechas a un amimal, no hacer más movimientos de los necesarios, un pequeño ruido y espantarás a la presa. Actua siempre con serenidad y calma, pero no te descuides nunca ni te acerques demasiado al animal, guarda siempre una gran distancia...observale, estudia sus movimientos, sus zonas de movimiento...recuerda que tu eres inteligente y ellos son solo animales. Y cuando apuntes con tu arco no tiembles, pues la flecha se desviaría. Sigue estos consejos, y te serán de gran utilidad en la caza.-
Yoshiki prometió al viejo que así lo haría y volvió a la aldea a prepararse. Tras dormir esa noche y estar descansado, a la mañana siguiente, armado con su arco y flechas, se adentró en lo más profundo del bosque.
Caminaba despacio y sigilosamente, procurando hacer el menos ruido. El viejo le había advertido que siempre caminara en contra del viento, ya que si lo hacía al contrario, el viento podía llevar su olor a animales que se encontraran más adelante y espantarlos, así que de esa forma lo hizo.
Llevaba un buen rato caminando. Se movía tan sigilosamente que todos los demás sonidos del bosque parecían intensificados y le asaltó de nuevo la sensación de que él era la presa y estaba siendo observado. Empezó a ponerse nervioso, ahora se movía con más brusquedad y haciendo mas ruido, era lo que siempre le ocurría, pero recordó las palabras del viejo e intentó calmarse, pero sin éxito.
De repente, a poca distancia la vió. Era una liebre, yacía inmovil acurrucada al lado del tronco de un gran arbol. Yoshiki observó que el animal tenía una pata rota, ya que la tenía ensangrentada y en un ángulo extraño. Yoshiki pensó: -Pobre animal, está sufriendo y es tan pequeña...debería llevarla a casa y cuidarla hasta que se recupere, ademas, no tiene mérito llevar un animal tan pequeño como caza.-
Yoshiki dio un paso para acercarse a la liebre, y el animal de impediato se dió cuenta de su presencia, pero apenas pudo moverse y miro a Yoshiki con sus pequeños ojos diciendole:
-¡Mirame muchacho, estoy herida e indefensa, mátame y así podras mostrar que por fin conseguiste una presa! Lo tienes muy fácil, solo apuntar y disparar, como puedes ver no puedo moverme, asi que...¡a que esperas!? ¡¡eres tan imbecil que hasta pensabas en ayudarme!!!
El joven puso una flecha en el arco y apuntó al animal que clavaba sus ojos en él. Soltó la cuerda.
La flecha se clavó en el cuello del animal que cayó muerto al instante. Sus ojos todavía seguían fijos en el muchaho, mientras la sangre brotaba de la herida. Yoshiki recogió al animal y se dirigió de vuelta a la aldea.
Pero al regresar, sucedió lo que había temido, los demás jovenes se burlaron de él diciendo que no tenía ningun mérito abatir a un animal moribundo y que hasta un niño pequeño sería capaz de cazar una liebre, asi que resignado y dolido, Yoshiki se retiró a su hogar muy triste, pero pensó en que no podía rendirse y que mañana sería otro dia.
A la mañana siguiente volvió a salir temprano dispuesto a cobrar una buena pieza esta vez. Caminó por el bosque hasta que en un claro, vió una hermosa cierva bebiendo agua en un arroyo, tenía una hermosa piel y era una oporunidad perfecta, ya que la cierva no habia advertido su presencia, así que se dispuso a apuntar con el arco, cuando la cierva dijo:
-Sabía que me estabas observando, haces tanto ruido que te escucharía desde el otro lado del bosque. ¿Quieres cazarme? esta bien, comprendo que debes hacerlo para poder ser aceptado en tu sociedad, pero antes he de hacerte una proposicion. Te llevaré a un lugar donde hay mas como yo, asi podras llevar mas piezas de caza a tu aldea y al fin serás aceptado y reconocido como mereces.-
Yoshiki penso: -Si llevo a la aldea varias hermosas ciervas como esta, seré vitoreado y me reconocerán como un grán cazador...¡me aceptarán con los brazos abiertos!-
Asi que bajó el arco y se puso a seguir a la cierva. Llevaba ya algunas horas siguiendola, ya estaba oscureciendo cuando de repente la cierva se detuvo en seco y le dijo a Yoshiki sonriendo:
-Eres un humano muy necio, ahora pagarás cara tu estupidez-
y rompió a correr a gran velocidad bosque adentro. Yoshiki boqueabierto intentó perseguir a la cierva, pero esta ya había desaparecido entre los árboles y además, ya había oscurecido. Yoshiki se dió cuenta de que la cierva se la había jugado y vio la triste realidad....
Era de noche y estaba perdido en el bosque.
miércoles, 3 de febrero de 2010
martes, 5 de enero de 2010
We die young
Hoy es la noche...
Estaba todo planeado a la perfeccion, esta noche tenía que ocurrir...Eran las 23:00 y ahí estaba, en su gran habitación rodeado de todos los discos de platino y diamánte, rodeado por guitarras y amplificadores, rodeado de estanterias rebosantes de viejos vinilos, las paredes repletas de viejas y recientes fotografias...
Salió a su balcon, desde él podía observar todos los territorios adyacentes a la mansión y penso de nuevo que podría haber utilizado el cercano bosque para llevar a cabo su plan, pero...¡Qué coño, lo del bosque seria muy poco original! Había luna llena, un cielo estrellado y ni una sola nube, aparte de un silencio extremo, era la noche perfecta. Volvió a la habitación y miro el reloj...las 23:15...Solo tres cuartos de hora para el gran momento, solo tres jodidos cuartos de hora... Se dispuso a recordar rápidamente toda su vida: desde su infancia hasta su traslado a Seattle, donde conoció a los muchachos y empezó sus pinitos con las drogas...si...una dura época...pero poco después llego el éxito, las grandes giras, los contratos discográficos y la constante preocupación por lo que el futuro pudiera deparar.
Llevaba alrededor de un año dandole vueltas al plan que llevaría a cabo esta noche, lo más grande que había planeado en toda su vida. Desde hace ya más de un año había problemas muy grandes con el resto de la banda, las relaciones se habían deteriorado bastante y el abuso de las drogas había causado grandes estragos, pero lo peor de todo fue que su único gran temor en la vida, se habia cumplido.
Se había quedado sin ideas, perdió su genio, gracias al cual habian llegado a lo más alto del mundo. Y...¿Qué era él sin su genio? Nadie...absolutamente nadie, un simple mortal indefenso.
Pero no podía permitirlo, de ninguna manera...así llego a la conclusión de que lo mejor de todo era ponerle solucción. Al principio sentía miedo y dudaba de si sería capaz de aquello, pero finalmente vio que era la única salida, había llegado a lo más alto y ahora no caeria, su destino estaba escrito, habia tenido una vida muy intensa y habia gozado de todo lo que una persona puede desear, asi que esta noche ocurriría.
Las 23:45, recta final. Tan solo 15 minutos. Se apresuró a guardar en un sobre la carta que había escrito dirigida a las pocas personas que realmente le importaban y lo dejó encima de su escritorio. Seguidamente, abrió el cajon del escritorio y sacó una de sus posesiones mas preciadas: un revolver Colt del calibre 36, en perfectas condiciones adquirido recientemente en una casa de subastas, estaba cargado.
Se dirigió al fondo de su habitacion, donde colgada de la pared estaba su foto con Neil Young, sentandose en el suelo justo enfrente de la fotografía, amartilló el revolver y esperó, dedicando sus pensamientos a imaginar que pensarían de esto los demas miembros de la banda, se imaginó las caras que pondrían y no pudo evitar dejar escapar una sonrisa.
Sonó la alarma de su reloj de pulsera, eran las 00:00, del 23 de Junio, el día de su vigesimoséptimo cumpleaños, se introdujo el cañon del revolver en la boca y puso el dedo sobre el gatillo.
"Viviré eternamente" pensó y apretó el gatillo.
Estaba todo planeado a la perfeccion, esta noche tenía que ocurrir...Eran las 23:00 y ahí estaba, en su gran habitación rodeado de todos los discos de platino y diamánte, rodeado por guitarras y amplificadores, rodeado de estanterias rebosantes de viejos vinilos, las paredes repletas de viejas y recientes fotografias...
Salió a su balcon, desde él podía observar todos los territorios adyacentes a la mansión y penso de nuevo que podría haber utilizado el cercano bosque para llevar a cabo su plan, pero...¡Qué coño, lo del bosque seria muy poco original! Había luna llena, un cielo estrellado y ni una sola nube, aparte de un silencio extremo, era la noche perfecta. Volvió a la habitación y miro el reloj...las 23:15...Solo tres cuartos de hora para el gran momento, solo tres jodidos cuartos de hora... Se dispuso a recordar rápidamente toda su vida: desde su infancia hasta su traslado a Seattle, donde conoció a los muchachos y empezó sus pinitos con las drogas...si...una dura época...pero poco después llego el éxito, las grandes giras, los contratos discográficos y la constante preocupación por lo que el futuro pudiera deparar.
Llevaba alrededor de un año dandole vueltas al plan que llevaría a cabo esta noche, lo más grande que había planeado en toda su vida. Desde hace ya más de un año había problemas muy grandes con el resto de la banda, las relaciones se habían deteriorado bastante y el abuso de las drogas había causado grandes estragos, pero lo peor de todo fue que su único gran temor en la vida, se habia cumplido.
Se había quedado sin ideas, perdió su genio, gracias al cual habian llegado a lo más alto del mundo. Y...¿Qué era él sin su genio? Nadie...absolutamente nadie, un simple mortal indefenso.
Pero no podía permitirlo, de ninguna manera...así llego a la conclusión de que lo mejor de todo era ponerle solucción. Al principio sentía miedo y dudaba de si sería capaz de aquello, pero finalmente vio que era la única salida, había llegado a lo más alto y ahora no caeria, su destino estaba escrito, habia tenido una vida muy intensa y habia gozado de todo lo que una persona puede desear, asi que esta noche ocurriría.
Las 23:45, recta final. Tan solo 15 minutos. Se apresuró a guardar en un sobre la carta que había escrito dirigida a las pocas personas que realmente le importaban y lo dejó encima de su escritorio. Seguidamente, abrió el cajon del escritorio y sacó una de sus posesiones mas preciadas: un revolver Colt del calibre 36, en perfectas condiciones adquirido recientemente en una casa de subastas, estaba cargado.
Se dirigió al fondo de su habitacion, donde colgada de la pared estaba su foto con Neil Young, sentandose en el suelo justo enfrente de la fotografía, amartilló el revolver y esperó, dedicando sus pensamientos a imaginar que pensarían de esto los demas miembros de la banda, se imaginó las caras que pondrían y no pudo evitar dejar escapar una sonrisa.
Sonó la alarma de su reloj de pulsera, eran las 00:00, del 23 de Junio, el día de su vigesimoséptimo cumpleaños, se introdujo el cañon del revolver en la boca y puso el dedo sobre el gatillo.
"Viviré eternamente" pensó y apretó el gatillo.
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